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lunes, 23 de abril de 2012

Ley de Geolocalización y muerte del Renaut

Se firmó finalmente el acta de defunción del Renaut (Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil). El Renaut “fue desde siempre un niño muerto” habría dicho Mario Benedetti, pero la Cámara de Diputados y el Senado en su afán por aprobar medidas inútiles para la lucha hasta ahora perdida en contra del crimen, implementaron el Renaut con elevados costos para las empresas de telecomunicaciones y riesgos reales para todas las personas por el mal uso que puede existir de nuestros datos personales. Veamos que informan la Secretaría de Gobernación y la Comisión Federal de Telecomunicaciones sobre las medidas para resguardar y cancelar los datos, porque su plazo vence el 2 de mayo próximo. Junto con la formal muerte del Renaut se reformaron diversas leyes incluyendo la de telecomunicaciones, con lo que se conoce como la Ley de Geolocalización. Ésta tiene claroscuros. Veamos. Geolocalización en tiempo real. La obligación para ubicar geográficamente un equipo móvil existe en ley desde 2010. Sin embargo, la Ley de Geolocalización incorpora una nueva sección a la LFT respecto a las obligaciones de los concesionarios de telecomunicaciones. Éstos deben colaborar con la Procuraduría General de la República y procuradurías estatales para ubicar geográficamente y en tiempo real a equipos de comunicación móvil que estén vinculados con investigaciones de delincuencia organizada, delitos contra la salud, secuestro, extorsión o amenazas. Sistema Nacional de Atención a Emergencias. Se habla de un sistema nacional de atención de emergencias el cual recibirá señales de auxilio de los teléfonos móviles. ¿Esto sustituirá al número de emergencia 066 o será complementario? ¿Buscan que los ciudadanos aprendamos todos los números de emergencia como el 066, el 065 de la Cruz Roja, el 074 de Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), el 078 de la Secretaría de Turismo y el número que ahora Cofetel cree para este Sistema? ¿No habría sido mejor que las señales de auxilio se canalizaran también al 066? El éxito del 9-1-1 de EUA es que es un número único para cualquier tipo de emergencia, por eso la población del vecino del norte se sabe de memoria el 9-1-1. Aquí pretenden que tengamos memoria privilegiada para que en situaciones de emergencia, nos preguntemos ¿qué número procederá para la tragedia que estoy viviendo? ¡Si es una emergencia difícilmente tendremos la claridad para dilucidar qué número marcar! En lugar de buscar la homologación al 066, esta LXI Legislatura apuesta a la complejidad e incremento de la burocracia. Investigación con cargo a la ciudadanía. Después del elevado costo del estudio de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico sobre el diagnóstico del sector de telecom, los legisladores seguramente consideraron mejor que los concesionarios sean los obligados a realizar investigaciones de medidas tecnológicas para combatir la utilización de equipos de telecomunicaciones en la comisión de delitos. La Ley de Geolocalización en realidad traslada la responsabilidad del Estado y de la Secretaría de Seguridad Pública a los concesionarios de telecomunicaciones. Éstos deberán investigar y elaborar cada año un informe para el Congreso de la Unión y la Cofetel sobre los resultados de las investigaciones, ¿con cargo a quién serán los costos de esas investigaciones? ¡De usted lector y de todos los que usamos servicios de telecomunicaciones! Bloqueadores en cárceles. En cuanto a inhibidores de señales de telecomunicaciones dentro de las cárceles, esta reforma es positiva en cuanto a que (1) establece que una autoridad distinta a la penitenciaria será la encargada de operar los bloqueadores, (2) si se interrumpe el funcionamiento de éstos, se lanzará una señal de alarma, y (3) habrá colaboración entre esta autoridad distinta (no dice la reforma cuál autoridad), los concesionarios de telecom y el Sistema Nacional de Seguridad Pública. Lo que faltó agregar es la participación de la sociedad civil en el monitoreo de la operación de estos inhibidores. Para apagar un bloqueador debiera intervenir la autoridad distinta y la sociedad civil, por ejemplo. Ojalá que la autoridad distinta incluya la intervención de la sociedad en la vigilancia y que se rinda un informe sobre la utilización de los bloqueadores. Si las normas prohíben la entrada de teléfonos y equipos de comunicación, así como se instalan bloqueadores, pero no se combate a la corrupción, ni se implementan medidas de supervisión ciudadana, entonces ninguna cantidad de equipos, ni leyes, serán suficientes para realizar el Estado de Derecho.

lunes, 30 de enero de 2012

Seguridad: Número de emergencia

Difícilmente pasa un día en la vida de los mexicanos sin que al menos pase por la mente la situación de inseguridad que se vive en la República Mexicana. La seguridad pública como aquella encargada de proteger la vida, la integridad y la propiedad de las personas, preservar la paz, el orden, las libertades y los derechos fundamentales, pareciera más lejana cada día, desvaneciéndose la esperanza de llegar a la Tierra Prometida aunque se tuviera que caminar 40 años por el desierto.

El culpar al gobierno del Presidente Felipe Calderón por la situación de inseguridad pareciera dar alivio a las personas que piensan que la inseguridad no es culpa de la ciudadanía. En realidad la seguridad, la prevención y atención de emergencias es una responsabilidad de todos, que precisa que el Presidente de la República ejerza un liderazgo inteligente y eficaz desde el sector público para el diseño e implementación de políticas públicas en las cuales las telecomunicaciones sean un instrumento esencial para la prevención, detección, respuesta, mitigación y recuperación en situaciones de seguridad y emergencia. Las telecomunicaciones en relación con la seguridad y emergencias tienen varias facetas, unas de cara frontal a la sociedad como el número telefónico de emergencia y la información a la población, otras que operan tras bambalinas como la designación y protección de infraestructura crítica y los planes de comunicaciones para situaciones de emergencia, y otras más que son eclécticas en este sentido como la ciberseguridad. En esta colaboración y la siguiente abordaremos estas facetas.

Número de emergencia. Las series de televisión estadounidenses han sido más efectivas que el Sistema Nacional de Seguridad Pública para hacer que los mexicanos conozcan el número telefónico de emergencia. El problema es que los mexicanos conocen más el 9-1-1 de EUA que el 066 de México. Éste debiera ser el primer contacto para emergencias o incidentes de seguridad, y debiera permitir que el operador que recibe la llamada pueda transferirla inmediatamente a la instancia indicada como servicios de ambulancia, bomberos, policía, atención psicológica para personas que desean suicidarse, o bien, para que el operador pueda atender directamente a la persona que está viviendo la emergencia (p. ej., instruir en primeros auxilios en tanto llega la ambulancia). El 066 debería servir para que el operador identificara la ubicación de la persona que llama, independientemente de si la llamada se estuviera realizando desde un teléfono fijo o un móvil. En el plan de banda ancha mexicano (si algún día llega a existir) la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y la Secretaría de Seguridad Pública asegurarían que se contemplara que el 066 pudiera recibir y retransmitir textos, fotos, videos y correos electrónicos con los cuales se podría conocer más a detalle la situación de emergencia para poder enviar a los cuerpos especializados. Como soñar no cuesta, podríamos los mexicanos aspirar a tener el servicio de eCall como los europeos que permite que automáticamente se realice una llamada de emergencia con información sobre la localización exacta del vehículo, cuando ocurre un accidente. Pero estamos muy lejos de ello. En México los retos para implementar el 066 van desde la coordinación entre autoridades federales y locales hasta la falta o insuficiente funcionalidad del sistema en algunos sitios para transferir llamadas a los cuerpos de emergencia de manera eficiente. La Cámara de Diputados y el Senado junto con autoridades locales y federales debieran emprender acciones efectivas, la pregunta es ¿hasta cuándo lo harán?

¿Qué hay de malo? En días pasados la Mtra. Mónica Aspe, Coordinadora de la Sociedad de la Información y el Conocimiento realizó una presentación en Bélgica en la cual abordó diversos temas de telecomunicaciones. La editorial de Hoy en telecomunicaciones realizó ciertas reflexiones muy interesantes. ¿Deliberadamente excluyó la Mtra. Aspe de su diagnóstico a la radiodifusión o no? No sabemos. Sin embargo, queda claro que un servidor público al exponer en un foro nacional o internacional, presencial o virtual, difícilmente puede desprenderse de su investidura y un diagnóstico del sector puede interpretarse con lo que se dice y con lo que se calla.