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jueves, 11 de diciembre de 2014

El mundo al revés

Clara Luz Álvarez*

Después de los mensajes de Eugenio Derbez y Carlos Loret de Mola durante el Teletón (¿o fueron mensajes de Televisa?)de que debemos donar, del alto a la impunidad y que se la cobremos al presidente Peña Nieto y a su esposa Angélica Rivera, el presidente le echó una flor a Televisa: “[para] el Presidente de la República es motivo de orgullo tener una empresa mexicana productora del mayor número de contenidos de habla hispana”. Por increíble que parezca eso dijo del aún preponderante de la radiodifusión y confirma que “De soldado, el consorcio televisivo se convirtió en general y comandante en jefe del gobierno” (Lorenzo Meyer, Reforma).¿Qué pasaría si EPN hubiera dicho algo como “Me siento orgulloso de América Móvil que es líder en telecomunicaciones en América Latina y de Grupo Carso que ha dado a un mexicano el lugar de la persona más rica del mundo”?

Derbez y Loret evocan también a los mensajes enviados por algunos senadores, diputados y columnistas contra el Instituto Federal de Telecomunicaciones. Su más reciente acto en la arena pública es sobre la consulta de la eliminación de la larga distancia. Dicen ellos que el IFT está tratando de ignorar la ley para afectar a los usuarios de telefonía al no eliminar los cobros de larga distancia el 1 de enero de 2015. Sin embargo, al leer el proyecto literalmente se confirma que los mexicanos ya no pagaremos más larga distancia desde el primer día de 2015. ¿Por qué esos avezados legisladores y columnistas destacan ciertos temas al mismo tiempo y con los mismos mensajes clave?

Respuestas: (1) se reúnen a comer, platican del mismo tema y escriben de lo mismo, ¡no vaya a pensar que traen línea!; (2) buscan realmente defender el interés de los usuarios, pero ¿por qué no buscaron el interés general al expedir la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión y ahora sí?; (3) no le entienden al tema y comentan sobre telecomunicaciones porque suena de caché; o (4) distraen la atención y enfocan los tiros hacia al IFT que tiene en curso la licitación de 2 cadenas de TV abierta, para debilitarlo y favorecer el statu quo.

Resulta que mientras las baterías se enfocan por estas personalidades hacia el IFT, del otro lado de la ciudad de México en el Instituto Nacional Electoral se discuten aspectos trascendentales para la democracia y contrarios a los intereses económicos de las televisoras comerciales. Históricamente la lucha de los radiodifusores comerciales en el Instituto Federal Electoral (hoy INE) se han centrado en (1) evitar la obligación de bloquear los spots de propaganda electoral en ciertas localidades, bajo argumentos de imposibilidad técnica, y (2) prevenir que los medios comunitarios y de uso social accedan a publicidad por considerar que son “competencia desleal”.

Trascendió que el Comité de Radio y Televisión del INE recientemente aprobó la exención a las empresas de televisión restringida vía satélite para que en las campañas electorales de 2015, dejen de transmitir la propaganda política de manera diferenciada según la zona geográfica. Si esto queda tal cual, entonces las empresas de TV de paga vía satelite (p. ej. Sky de Televisa) deben transmitir el Canal de las Estrellas, el 5, 7 y 9, con la señal que difunden en la ciudad de México, por lo que los spots electorales de los candidatos locales y estatales que coincidan con elecciones federales se ven reducidos o anulados. Y ahí se puede generar un enorme mercado negro de entrevistas a esos candidatos a través de convenios de asesoría de imagen, de difusión de mensajes y otros, todos los cuales son sencillamente publicidad política disfrazada de noticias.

¿Cómo hacer compatibles las disposiciones constitucionales de la prohibición de presentar propaganda como noticias, la retransmisión obligatoria de señales de TV abierta y la necesaria equidad publicitaria en la contienda electoral? ¿Qué coordinación debe tener el INE y el IFT? ¿Dónde está el corazón del INE? ¿Cerca de los intereses de Televisa y TV Azteca o del interés público? ¿Cuál es la postura al respecto de los senadores Javier Lozano y Gerardo Flores y de los diputados Federico González Luna y Javier Orozco?

Discapacidad. El Día Internacional de las Personas con Discapacidad pasó sin pena ni gloria en telecomunicaciones en México. El Teletón ha sido lo que más llama la atención por las críticas a la manera en la que busca recaudar fondos. Llamó la atención que incluyeran intérprete en Lengua de Señas Mexicana aun cuando no se enfoquen en atender población sorda, pero más todavía porque Televisa no tiene en sus noticiarios intérpretes en LSM, pero sí en el Teletón, ¿incongruencia o sólo privilegian el interés económico?


telecomysociedad.blogspot.mx

Este artículo fue publicado en Reforma el 10 de Diciembre de 2014

viernes, 26 de septiembre de 2014

Licitación TV, ¿éxito o fiasco?

Hoy vence el plazo para que los interesados en participar en la primera licitación de TV abierta de toda la historia de México convocada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones soliciten su opinión de competencia económica y que es el primer paso en un proceso complejo. Los interesados saben que tendrán que empezar de cero en un mercado hiperconcentrado en el cual Televisa y TV Azteca dominan con 99% de los ingresos por publicidad, 95% de la concesiones comerciales y el 96% de la audiencia (IFT). Con diferentes intereses de por medio los analistas opinan sobre el actuar del IFT. ¿Cómo van las cosas?

Deficiencia de origen. La Constitución en la reforma de 2013 limitó la posibilidad de que pudieran existir televisoras locales y regionales al obligar a que la licitación fuera por cadenas nacionales. Las implicaciones están por verse, porque contrario a la experiencia internacional y a lo resuelto por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al ser cadena nacional automáticamente se favorece a los grupos con gran poder económico que deberán hacer inversiones multimillonarias. ¿Y la pluralidad? Eso no importó al Congreso de la Unión.

¿Inversión en riesgo? Las barreras a la entrada a la TV abierta son elevadas porque debe desplegarse infraestructura, pagarse una contraprestación de al menos 830 millones de pesos, generar contenidos audiovisuales, colocar en el ánimo popular la marca y atraer audiencias lo cual quizá sea el mayor reto. El porcentaje de audiencia incide directamente con la posibilidad de vender publicidad y el precio de ésta. De acuerdo a estimaciones del propio IFT la nueva televisora con la cadena nacional podría llegar a tener hasta un 8.5% del mercado. Pero si la nueva televisora será de TV abierta digital, ¿qué pasa si la transición a la TV digital se retrasa y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes no logra regalar suficientes televisores para el apagón analógico? Incidirá negativamente en la nueva cadena. Además, hoy se supone que Televisa está obligado a compartir su infraestructura por ser preponderante, pero ¿hasta cuándo será preponderante? ¿Se atreverán los participantes a asumir que la preponderancia y compartición de Televisa se mantendrá? Con todas estás variables fuera de control de los empresarios, ¿habrá valientes que quieran participar? Sí, pero quizá su apuesta no sea por las ganancias económicas, sino por la incidencia política que puedan tener.

¿Opacidad justificada? El IFT a través de su Presidente Gabriel Contreras anunció que no se darán los nombres, ni el número de interesados en participar en la licitación. En una licitación pública eso podría parecer una herejía, pero en el caso concreto quizá sea justificado no sólo para evitar la colusión o el acuerdo entre participantes, sino más importante es para no dar lugar a que los medios y en especial Televisa y TV Azteca inicien el linchamiento y el juicio mediático de todos los pecados cometidos y por cometerse de los interesados en las cadenas de TV abierta. 

Y el ganador es… Por más que el IFT diga que el criterio económico no es el preponderante, basta ver las bases porque al final sí lo será. La ecuación para los puntos que se darán a cada licitante atribuye 40% a la contraprestación económica y 60% a la cobertura. ¿Qué se requiere para dar más cobertura? Más dinero. ¿Hubo consideraciones de dar más ponderación a los que pretendan llevar TV a zonas alejadas o de baja población? No. Incluso las bases se estructuraron como un derecho para “poder” prestar el servicio, ¿no debiera haber sido una obligación? ¿Dónde se protegió el derecho constitucional de acceso a la radiodifusión? ¿O tendremos que seguir contratando TV de paga porque las televisoras “pueden” mas no “deben” prestar el servicio en toda la zona de cobertura?

¿Mejores contenidos? Si su esperanza es que la nueva cadena ofrezca contenidos de mejor calidad o aporte pluralidad, olvídese de ello. Las bases de licitación dicen que los participantes deberán hacer una “descripción de la estructura de la programación”, pero si deciden poner talk shows estilo Laura Bozzo las 24 horas del día y logran el mayor puntaje conforme a la ecuación Contraprestación+Cobertura, el IFT no los podrá descalificar. Y aunque la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión dice que las audiencias tenemos derechos a contenidos plurales, con diferentes géneros, etc., como el Senado y la Cámara de Diputados no previeron sanción para los concesionarios cuando violen los derechos de las audiencias, pues no pasará nada y podríamos llegar al absurdo de tener 1 ó 2 cadenas nacionales de talk shows y que se viole la ley sin que los concesionarios merezcan sanción alguna.

*claraluzalvarez@gmail.com / @claraluzalvarez

telecomysociedad.blogspot.mx

Este artículo fue publicado en Reforma el 3 de Septiembre de 2014

martes, 18 de septiembre de 2012

¡Qué muera Televisa y TV Azteca! (Primera y segunda parte)


[Primera parte]

La búsqueda de villanos favoritos en México ya es tradición, tal como lo ilustró Elena Garro con Julia en “Recuerdos del Porvenir”. Televisa y TV Azteca parecen los enemigos públicos de la existencia de la pluralidad. Los mexicanos alzamos la voz contra Televisa y TV Azteca, el movimiento #YoSoy132 se manifiesta frente a sus corporativos, pero eso sí, a la hora de las telenovelas o los noticieros de esas empresas, ¿quién enciende la televisión? Independientemente de mi opinión sobre Televisa y TV Azteca, lamento decir que no tienen ellas la culpa de la ausencia de diversidad y pluralidad en México, ¿o qué ya son ellas el gobierno mexicano?

La diversidad y la pluralidad no se alcanzan desapareciendo del mapa a Televisa y TV Azteca, sino creando las condiciones y proveyendo las frecuencias para que existan nuevos concesionarios y permisionarios de televisión abierta. La luz al final del túnel parece empezar a verse (¡ojalá no se apague!) con el proyecto de bases de licitación de Cofetel para 2 canales nuevos de televisión abierta en 153 localidades que cubrirían al menos el 93% de la población mexicana. No existe precedente en México de cómo hacer estas licitaciones, los estándares de la Suprema Corte de Justicia de la Nación respecto a que el criterio económico no puede ser el factor de decisión deben observarse, ¿cuál debe ser el mecanismo para seleccionar a los ganadores? Se discute actualmente en la Comisión Federal de Telecomunicaciones una propuesta del comisionado Gonzalo Martínez Pous que merece reflexión, lo cual haremos en ésta y la próxima colaboración.

Cobertura geográfica. ¿Debe licitarse por “cadenas nacionales” o deben ser estaciones locales o regionales? Si sólo pensamos en “atacar” a Televisa/TV Azteca, lo obvio sería decir que sea una “cadena nacional” para que puedan ser del mismo tamaño. Sin embargo, el número de interesados sería muy limitado por la inversión que se tendrá que realizar. Se tendría que desplegar en breve una nueva red de TV digital, a pesar de que la audiencia de la nueva televisora sería incierta porque la mayoría de los mexicanos carecemos de un televisor capaz de recibir las señales digitales y los posibles anunciantes en el nuevo canal “nacional” exigirán cierta masa crítica en cuanto a audiencia de sus mercados objetivos para pagar por publicidad. Los que podrían defender una licitación de “cadena nacional” serían los de la Comisión Federal de Competencia para tratar de preservar el compromiso de Televisa/TV Azteca de no obstaculizar una licitación de “cadena nacional”, porque la obligación de éstas nunca sería exigible si Cofetel licita por localidad o región.

Una ventaja de licitar por localidad y que es consistente con la experiencia internacional, es que la radio y la televisión abierta deben estar más vinculadas a las realidades e intereses de la localidad y no sólo difundir los eventos nacionales y de la capital de un país. Otra ventaja es que la inversión en una red local es mucho menor, por lo que podría haber más interesados en participar y sería un incentivo para que grupos de la localidad o región puedan obtener un canal de televisión local/regional.

La propuesta de Martínez Pous es un híbrido creativo entre una licitación de “cadena nacional” y de canales locales. De aceptarse la propuesta de este comisionado, la licitación sería de canales locales, pero con posibilidad de que los inversionistas puedan expresar su interés de adquirir más de una localidad o la totalidad de localidades incluso. Los criterios de selección del ganador (de los cuales platicaremos en la próxima colaboración), asignarían un puntaje a cada uno de los elementos de evaluación, siendo éstos en un 80% criterios no económicos y los cuales incluirán puntaje para aquellos que incluyan en su programación producción independiente local que es muy positivo. Al finalizar el conteo, se adjudicarán las concesiones a aquellos grupos de inversionistas que hayan tenido el puntaje más alto en cada localidad o que la suma de los puntos de los grupos de localidades sea mayor a si el gobierno adjudicara por separado cada localidad. ¿Es posible que haya localidades que a nadie interesen? Sí, pero diseñar una licitación perfecta que además genere los ingresos que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público pudiera desear o que deje contentos a todos los legisladores de la Cámara de Diputados y del Senado, sería postergar al infinito esta posibilidad de pluralidad.


[Segunda parte]


La responsabilidad de la Cofetel, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y de la Comisión Federal de Competencia sobre el futuro de la pluralidad en México, se pondrán a prueba en la licitación de nuevas estaciones de TV abierta que se supone iniciará próximamente. En la colaboración pasada adelantábamos los detalles de la propuesta del comisionado Gonzalo Martínez Pous en cuanto a la posibilidad de que el área de cobertura de esas nuevas estaciones sean locales, regionales o incluso a nivel nacional, veremos qué opina la Cofeco al respecto.

El sistema denominado combinatorio en esencia establece diversos criterios y a cada uno de éstos la Cofetel asignaría un valor o puntos de la calificación máxima posible. Los criterios se estima que sean un 20% los económicos (contraprestación) y un 80% los no económicos, de tal suerte que no por pagar mucho, se convierte un grupo en ganador, lo cual atiende a la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (Ac. Inconst. 26/2006). Si la ilusión es que las licitaciones púbicas eliminaban la discrecionalidad en el otorgamiento de concesiones, olvídese. El ejercicio de la función pública en temas complejos como éstos, exigen que el Pleno de la Cofetel decida discrecionalmente en la ponderación que da a cada criterio. Para que la discrecionalidad no se convierta en arbitrariedad, Cofetel debe fundar y motivar sus decisiones y lo debe hacer de manera transparente. De lo contrario, la sombra de la duda será lo que marcaría estas licitaciones.

La definición de la contraprestación mínima es esencial y depende de la SHCP. ¿Buscará que estas licitaciones generen ingresos extraordinarios al Erario federal o su finalidad será que haya cobertura social de la televisión digital? Si busca lo primero, recordémosle el caso Satmex en el cual aparentemente se recibía una contraprestación elevada por la privatización y que después fue tener en agonía permanente por más de una década a la empresa con más posiciones satelitales mexicanas. Si el precio mínimo de referencia olvida que se tienen que desplegar redes nuevas, puede hacer inviable el futuro de la pluralidad televisiva en México y las culpables no son, ni serán Televisa, ni TV Azteca. Opciones para remediar este punto son varias. Por ejemplo, que no se pague la contraprestación de golpe, que se difiera a lo largo de la vida de la concesión y que en los primeros años no se hagan aportes, lo anterior con la finalidad de que al principio los recursos se inviertan en desplegar red, obtener audiencia y publicidad. El crédito al nuevo entrante beneficiaría a aquellos que no están actualmente en el sector de la radiodifusión y es una especie de “descuento” de la contraprestación final que debe invertirse en la red.

Si efectivamente como se está proponiendo la licitación otorga puntos significativos a aquellos participantes que ofrezcan incluir producción independiente local en su programación, será en extremo positivo para fomentar la creatividad de talentos locales que de otra manera quedarían en el anonimato, contribuirían al ejercicio de la libertad de expresión y el derecho a la información de la sociedad, entre muchos beneficios. Eso sí, la definición de qué se debe entender por producción independiente local, será fundamental.

¿Pueden o no participar Televisa y TV Azteca? ¿Habrá un límite a la acumulación de concesiones? Los puntos más delicados de la Licitación 21 y el por qué sólo participó Nextel-Televisa, fue precisamente por esto, que después de muchos meses llevó a miembros de la Cámara de Diputados y del Senado a cuestionar y demandar la anulación de la licitación. ¿Qué dirá Cofeco esta vez?

El Consejo Consultivo de Cofetel ha recomendado a ésta realizar una consulta pública del proyecto de bases de licitación para que “los interesados puedan aportar información y argumentos para que el regulador pueda evaluar la pertinencia de incorporar o no las sugerencias de los interesados. El regulador para ello responde al público informando la justificación de por qué adopta o no dichas sugerencias”. El éxito de esta licitación no es menor, si se adjudican mal las concesiones, puede no llegar a existir la diversidad que requiere un régimen democrático, puede ser que recibamos los mexicanos más programación pero de lo mismo que hoy hay, y ni cómo culpar a Televisa y TV Azteca.