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viernes, 22 de abril de 2011

Interconexión y publicidad

La interconexión es uno de los pilares fundamentales para las telecomunicaciones, sin ella no habría una comunicación entre las diferentes redes y el perjuicio para la sociedad sería enorme. Difícilmente los problemas de interconexión se acabarán en algún momento, porque los retos de ella van cambiando conforme a la evolución tecnológica y al desarrollo de la competencia. Los orígenes de la hoy Unión Internacional de Telecomunicaciones fueron precisamente resolver un tema de interconexión de las redes telegráficas de Europa en el siglo XIX. Cuando en México sólo existía Telmex, la interconexión no era un asunto público. Con la apertura a la competencia y la convergencia, la interconexión se convirtió en materia de interés general. Sin embargo, la información en los medios resulta en el mejor de los casos simplista y en otros confusa. Este artículo forma parte de 3 en los que se abordará la interconexión y su relación con la publicidad, los modelos de costos, y algunas consideraciones sobre los juicios a resolver por la Suprema Corte.

En el transcurso de la semana pasada, la cruzada entre Televisa-Canitec-TV Azteca y Telmex-Telcel se avivó en cuanto a la pretendida vinculación de la venta de publicidad televisiva y la interconexión telefónica. Diversos columnistas destacaron asombrados sobre la inactividad de la Comisión Federal de Telecomunicaciones y la Comisión Federal de Competencia. TV Azteca propuso realizar un debate nacional sobre interconexión. La Canitec dijo que Carlos Slim y sus empresas son un peligro para la seguridad nacional (Reforma).

 Marco jurídico. El asunto de interconexión se rige por la Ley Federal de Telecomunicaciones, en tanto que lo relativo a publicidad televisiva por la Ley Federal de Radio y Televisión. En el primer caso, la ley favorece el que los concesionarios se pongan de acuerdo en los términos de la interconexión y sólo en caso de desacuerdo, la Cofetel intervendrá. Las tarifas de interconexión en principio gozan de libertad tarifaria. En el segundo caso, la ley refiere a los contenidos permitidos/prohibidos en materia de publicidad y en cuanto a los ingresos por publicidad, se establece que existirá un mínimo tarifario a partir del cual existe libertad para que los concesionarios de televisión abierta ofrezcan espacios publicitarios a las tarifas que deseen.

 Cofetel, SCT y Cofeco. Por el principio de legalidad las autoridades sólo pueden hacer aquello para lo cual están expresamente facultadas. Por otra parte, la competencia de las autoridades las obliga a actuar siempre que tengan facultades. En este caso, Cofetel debe actuar en interconexión cuando se le presente un desacuerdo, pero carece de atribuciones para intervenir en temas de negociaciones sobre publicidad televisiva al igual que la SCT. La Cofeco tiene facultades para investigar sobre prácticas monopólicas. Si Televisa y TV Azteca hubieran condicionado la contratación de la publicidad por Grupo Carso a que éste redujera las tarifas de interconexión, ¿habría una práctica monopólica? Si el mercado relevante es la publicidad televisiva, podrían tener poder sustancial ambos consorcios televisivos. En cambio Grupo Carso puede decidir si contrata o no publicidad en esos y otros medios, sin que pueda imputársela una práctica monopólica, toda vez que en ese mercado es propiamente un consumidor. Si se pretendiera imputar una práctica monopólica a Grupo Carso por decidir no contratar la publicidad televisiva, ¿cuál sería el fundamento legal? Adicionalmente, recuérdese que desde hace varios años las negociaciones en el sector trascienden incluso fronteras, ¿por qué la sorpresa ahora?

 Debate nacional. Grupo Salinas ha convocado a un debate nacional sobre interconexión, pero un tema técnico, económica y jurídicamente tan complejo no puede dejarse a una decisión de masas. Seguramente los consumidores pediríamos una tarifa de interconexión de cero y que los beneficios se nos trasladaran. Los concesionarios entrantes querrían pagar la menor tarifa y cobrar una mayor en la terminación de sus redes en atención a que no se benefician de economías de escala, por ejemplo. Un debate nacional de interconexión, ¿contribuiría a mejorar el sector o atizaría el fuego en que vive?

 Seguridad nacional. La interconexión es un asunto de interés público, pero carece de fundamento el aseverar que Carlos Slim es un peligro para la seguridad nacional como lo dijo Canitec.

miércoles, 11 de junio de 2008

En este río revuelto, ¿quién está ganando? [Plan de Interconexión y Desagregación del Bucle]

Nextel denuncia que Movistar le limita la interconexión y amenaza con ampararse contra la portabilidad, Movistar alega que Telmex le niega la interconexión, Telmex se ampara contra la consolidación de áreas de servicio local, los cableros buscan a toda costa dilatar la entrada de Telmex para que éste preste video, Iusacell se ampara contra la licitación de frecuencias como medida para evitar tener competencia, ¿qué está pasando en el sector de telecomunicaciones? ¿Por qué el caos? Como dice el dicho popular en río revuelto, ganancia de pescadores, pero ¿quiénes son los pescadores? Muchos son los pescadores, pero ciertamente los consumidores somos los pescados.

La Comisión Federal de Telecomunicaciones está a prueba. La Cofetel presentó un proyecto de Plan de Interconexión tan necesario para el sector de telecomunicaciones que fue cuestionado por empresas e implícitamente por la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer). Si Cofetel que carece de facultades para sancionar, tampoco pudiera expedir un plan de interconexión -ya sea por las tácticas dilatorias de los agentes del mercado o por los obstáculos de otras autoridades-, tiene poco sentido su existencia.

Cofetel tiene facultades para emitir el Plan de Interconexión y esto ha sido reconocido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El Plan de Interconexión propuesto sería un instrumento para que México cumpla con las obligaciones que asumió en la Organización Mundial de Comercio (OMC) respecto a asegurar que el proveedor principal haga públicos los acuerdos de interconexión o una oferta de referencia y permita la desagregación de elementos de red para que otros concesionarios se interconecten pagando sólo por lo que necesitan para la interconexión, por ejemplo. Los comentarios de ciertas empresas de telecomunicaciones a la Cofemer argumentaron que la Ley Federal de Telecomunicaciones (LFT) carece de fundamento para este tipo de obligaciones. Pero los compromisos de México en la OMC son tratados que conforme a la Constitución General son parte de la Ley Suprema y están por encima de la LFT y de la Ley Federal de Competencia Económica.

El Plan recoge la figura de proveedor principal de la OMC bajo “concesionario principal” como el que opere el mayor número de accesos a usuarios. ¿Es lo mismo un proveedor principal y un agente económico con poder sustancial en el mercado relevante? No. El proveedor principal no necesita de un proceso de dominancia de la legislación de competencia. Eso sí, la Cofetel debe cumplir con el principio de razonabilidad, estableciendo con criterios objetivos qué se entenderá por proveedor principal y justificando la idoneidad de su razonamiento para el logro de los fines que pretende.

En cuanto a la desagregación, ésta está también prevista en la LFT desde 1995, ¿cuál es la sorpresa? Algunos alegaron que en EUA el regulador está reconsiderando respecto a si es pertinente la desagregación del bucle local. Sin embargo, sacan esa discusión de contexto, porque en EUA existe competencia efectiva y un regulador fuerte. Además, el debate se ha centrado también en las diferencias entre exigir la desagregación del bucle en las redes “viejas” respecto a aquellas de las nuevas redes. Esta distinción no es menor, porque en los bucles “viejos” el operador histórico tiene una ventaja sobre sus competidores, en tanto que en los bucles “nuevos” los operadores históricos y los nuevos han tenido posibilidades y costos de inversión similares.

El Plan de Interconexión tiene oportunidades de mejorarse, pero sin duda constituye un paso adelante. Existen hoy día nuevas amenazas para la competencia efectiva en México como las tarifas diferenciadas si un usuario llama a los de la misma empresa con quien tiene contratado el servicio (on-net) o si llama a los de otras empresas (off-net). México demanda una sana competencia, no un sistema de feudos como el que se está forjando. ¿Qué están haciendo en este tema la Cofetel y la Comisión Federal de Competencia?

martes, 6 de mayo de 2008

El que esté libre de culpa...

Si en el sector de las telecomunicaciones en México se diera el pasaje bíblico de “El que esté libre de culpa que arroje la primera piedra”, lo más seguro es que ningún concesionario podría lanzarla. En estas últimas semanas hemos visto la beligerancia de muchos concesionarios unos contra otros [¡Ojalá hubiera tal activismo para dar servicios de mejor calidad!]. Algunos puntos son verdad, pero omiten dar el panorama completo. Así que, en medio del fuego cruzado, proponemos un análisis objetivo para ver si alguno puede lanzar la primera piedra.

Telmex dirige la publicidad de “Inviértanle” a sus competidores, infiriendo que Telmex llega a donde los demás no. Desde que recibió su concesión, Telmex tiene obligaciones de cobertura social. Además, recibe recursos del Fondo de Cobertura Social para llegar a zonas alejadas. Así que su labor no es altruista, sino parte de su negocio.

Telmex, a través de su Director de Regulación, Javier Mondragón, dijo que “el gobierno mexicano está decidido “a proteger totalmente” a la firma española Telefónica Movistar” (El Financiero). Si quisiera el gobierno proteger a Movistar, a la competencia y a los usuarios (¿se acordarán de nosotros?), entonces fortalecería a las instituciones y a la Comisión Federal de Telecomunicaciones, o al menos le daría facultad de sancionar. Telmex no puede arrojar la piedra.

Telefónica Movistar a través de su Presidente en México, Francisco Gil, refirió a que “Telmex realiza una “extorsión” a través de los precios, pues al cobrar tarifas tan altas por su servicio, la demanda es menor, y los más perjudicados son los usuarios de bajos recursos” (El Universal). ¿Qué hay de las tarifas por terminación de llamada en la red de Movistar? ¿Está orientada a costos? ¿No es muy parecida a la que cobra Telcel? Si la Comisión Federal de Competencia determina -como pasó en la Unión Europea-, que todos los concesionarios móviles son dominantes para la terminación de llamadas, entonces constataremos que Movistar también cobra tarifas elevadas.

Respecto a los mensajes de texto (SMS), todos los móviles cobran tarifas excesivas respecto al costo real de cada SMS, por lo que podrían reducir la tarifa de 70 centavos a 30 centavos, por ejemplo. Movistar tampoco puede lanzar la piedra.

Los concesionarios de televisión por cable han denunciado reiteradamente que Telmex es un monopolio, lo que sorprende porque históricamente fueron los cableros monopolios regionales y, bajo un supuesto “pacto de caballeros”, buscaban seguir así aún con la Ley Federal de Telecomunicaciones (LFT) que impulsaba la competencia. Al negarse a tener competencia con las mal llamadas dobles concesiones, el asunto tuvo que resolverse por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el año 2004.

Ahora, la CANITEC en voz de su presidente, Alejandro Puente, pide al Presidente Calderón “Que por primera vez se haga cumplir la ley, y ese título de concesión que se otorgó [a Telmex], que firmaron, pues simplemente que llegue a su término y es el 2021” (Fórmula Financiera). Además de que este argumento busca que a Telmex no se le modifique su concesión para que preste video, la racionalidad subyacente es que si el Gobierno Federal otorgó una concesión, entonces no procede cambiarla. Si esa es la racionalidad, ¿por qué los cableros transformaron sus concesiones previas a la LFT en redes públicas de telecomunicaciones o por qué las cambiaron para que transmitieran datos en 2003? Así que los cableros se retiran junto con Telmex y Movistar, todos impedidos a aventar la primera piedra.

Recordemos que de aplicarse el ojo por ojo, todos estaríamos al menos tuertos. Así que si todos tienen sus pecados, ¿por qué no cambiar la estrategia? Bajen la mirada a ver de cerca a los usuarios actuales y potenciales. ¿Realmente les interesan? Porque de ser así, cada minuto que pierden en desprestigiarse, lo podrían invertir en mejorar sus servicios y reducir sus costos. Claro, se necesita compromiso, pero eso sí lo agradecería nuestro México.